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Impresión en la oficina: cómo garantizar el distanciamiento social

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En estos tiempos en los que una pandemia ha cambiado la forma de hacer las cosas, obligando a respetar la distancia social, las oficinas serán previsiblemente lugares con mayor distancia entre los empleados y con horarios más flexibles. Brother aboga en estos espacios por un modelo de impresión distribuida.

Garantizar tanto la seguridad como la continuidad de negocio son elementos esenciales donde la tecnología juega un papel fundamental y la distancia social acelerará la inversión en TI. Según datos de IDC, únicamente el 43% de las organizaciones de la UE prevé que su inversión en TI sea inferior a la prevista en 2020. Además, el 30% de los trabajadores permanecerán en remoto, y el 47% de las organizaciones españolas aportará la tecnología necesaria para incorporar estas actuaciones y políticas de smart working dentro de la estrategia tecnológica de la organización.

Entre las actuaciones previstas para adaptarse a esta nueva realidad está el reemplazo de esa gran impresora común con la que muchas personas debían convivir, por varios equipos más pequeños y funcionales, repartidos a lo largo y ancho de la oficina, que den servicio a grupos reducidos de personas. Brother defiende que con este formato de impresión distribuida se evitan no solo las aglomeraciones de personas frente al aparato, sino también el atasco o superposición de trabajos.

Además, cada uno de estos equipos ‘individuales’ puede ajustarse mejor a las necesidades de grupos pequeños de empleados. Por ejemplo, solo para imprimir etiquetas en la recepción, solo para escanear en el caso de un jefe de equipo, solo monocromo para el departamento financiero o a todo color para el de marketing. Para la empresa no solo es garantía de eficiencia, sino también de productividad y ahorro de tiempo: los empleados tendrán los equipos mucho más cerca y los compartirán menos personas, con lo que imprimir y recoger el trabajo serán acciones casi inmediatas. Su coste unitario es, por supuesto, menor, y les facilita el cumplimiento de las normativas a las que están teniendo que adaptarse a marchas forzadas.

Y no olvidemos en este nuevo paisaje laboral al teletrabajador, que en algunos puestos necesitará un equipo propio para llevar a cabo su trabajo. Como señala Brother, ya no solo se trata de un entorno de impresión distribuido, sino que va más allá para convertirse en un entorno hiperdistribuido en el que el espacio de trabajo se extiende al domicilio del empleado, el cual requiere soluciones en cuanto a la gestión y administración de dispositivos por parte de los gestores de TI.

Convivimos hoy con algo que hace solo unos meses nos parecía ciencia ficción distópica, y parece que el distanciamiento social es una realidad a la que trabajadores y empresas deberán adaptarse y facilitar respectivamente. Contar con un formato de impresión distribuida o hiperdistribuida es una garantía de que todo seguirá funcionando de la manera correcta y de que los trabajadores, estén donde estén y sean cuales sean las circunstancias, podrán seguir gestionando sus tareas de manera eficiente.

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