Una buena impresora para pymes debe aunar una alta capacidad y velocidad

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Por muy pequeño que sea tu negocio, debe estar preparado para crecer. Una impresora con una capacidad de trabajo amplia y flexible y una alta velocidad de trabajo te permitirá responder a las necesidades actuales de tu negocio, y mantenerla aunque cambien las circunstancias de tu empresa.

La capacidad de trabajo es un punto muy importante, ya que determina la cantidad de impresiones recomendadas con las que puedes trabajar utilizando una determinada impresora sin llegar a forzarla. Lo ideal es encontrar un modelo que dé lo mejor de sí entre unos pocos cientos de páginas y varios miles al mes, siempre hablando de niveles recomendados y no máximos, ya que con ella tendrás un margen de trabajo muy amplio que te permitirá mantenerla incluso aunque cambien las circunstancias de la empresa.

Por ejemplo, imagina que montas un pequeño despacho de abogados. En los primeros meses vas a imprimir una media de 500 páginas al mes, pero poco a poco el negocio mejora y subes hasta las 1.500 páginas impresas al mes. Pasa un año y tenemos la posibilidad de ampliar platilla y poder sacar adelante más trabajo y tus impresiones aumentan hasta las 2.500 páginas mensuales.

Si en ese escenario hubieras comprado una impresora limitada a una impresión óptima de 1.000 páginas al mes la misma se te habría quedado pequeña en unos meses y habría sido recomendable cambiarla sin llegar a amortizarla. Por contra, con una impresora que tenga un margen mayor, por ejemplo, entre las 750 y las 4.000 páginas, puedes seguir amortizándola sin problema, y todavía tienes margen para seguir creciendo sin tener que cambiarla.

En cuanto a la velocidad de impresión, todo lo que te permita agilizar el ritmo y flujo de trabajo te ayudará a ahorrar tiempo, y por tanto a reducir costes de forma directa. Por ejemplo, si tienes una impresora capaz de imprimir a 10 páginas por minuto de media, algo que en el arranque de tu despacho te sirve, cumple con tus necesidades, pero conforme vayas creciendo acaba resultando insuficiente.

Imagina que tienes imprimir dos querellas bastante extensas, varias sentencias y otros documentos importantes de diferentes materias que necesitas revisar de urgencia, que supone imprimir unas 300 páginas. Con esa impresora de 10 páginas por minuto vas a tardar mínimo una media hora y tendrás un atasco importante, y es probablemente que acabes llegando tarde a algún compromiso.

Si hubieras apostado por una solución más rápida, capaz de lograr medias de unas 40 páginas por minuto, el mismo trabajo se habría realizado en poco más de siete minutos, lo que supone que la espera se habría reducido al mínimo y que habrías ahorrado bastante tiempo, con todo lo que ello supone.

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